En defensa de las víctimas inmobiliarias

Karla compró su departamento con el sueño de compartirlo con su hijo, a quien estaba por encargar con su pareja. Eric ahorró toda su vida para comprarse una casa para retirarse con su esposa. Eva perdió joven a su esposo, quien sólo le dejó la casa que compró para ella y su hija. Cambié los nombres, pero son personas reales, parte de los cientos de defraudados por constructores de condominios en San Miguel de Allende.

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