Se sigue creciendo todo el tiempo…

“sólo necesito saber que hay alguien allá afuera que escucha y que entiende…”

Stephen Chbosky

Querido Doctor cuyo nombre no conozco:

Le escribo porque hace unos meses me llegó un texto suyo y hasta ahora he encontrado motivos o palabras —¿serán la misma cosa?— para escribirle. Incluyo al pie su texto, pues ésta es una carta abierta y qué diría algún curioso si no pusiera aquí al menos ese mínimo contexto. Además, me gustaría bastante que sus palabras ayudaran a otros tanto como me han ayudado a mí —o incluso más—.

Debo confesarle, doctor, que suelo leer su escrito cada que las cosas se ponen difíciles, lo cual cada vez es más frecuente. ¿Habrá sabido usted en aquel entonces, cuando escribió tal apología, que existiríamos lectores que encontraríamos en ella la energía para terminar de proyectarnos en etapas nuevas de la vida? Le pregunto esto mientras imagino a todas las personas que ocupan en mi vida el espacio que su amiga interlocutora ocupa en la suya, intentando tocar esas fibras de la realidad que hacen tal suceso siquiera posible. ¿Serán esas fibras pasadizos a nuestras realidades compartidas? ¿Será que usted no está lejos sino más bien aquí cerquita?

La verdad es que esta soledad existencial, doctor, a veces no me permite respirar. Y cuando usted habla de crisis de ansiedad yo también pienso en crisis, pero de la soledad. Y me pasa que también estoy harto y hastiado de la rutina y tampoco sé lo que quisiera hacer. Pero no piense, doctor, que con soledad me refiero a la falta del ser amado — o solamente a eso—, sino más bien me refiero a esta asfixiante condición humana de la angustia y a su correlativa existencia en medio de tanta soledad.

¿Será, doctor, que también crecemos de la soledad? Me refiero a si será posible que este hartazgo también sea señal de que estamos creciendo. Porque cuando su amiga le sugiere que materialice lo que usted quiere, yo para mí sólo puedo pensar en materializar el cese de la soledad.

Y es ahí en donde encuentro sentido en su carta, pues si es siquiera posible lo que usted ha descubierto; que seamos las muchas cosas que hemos hecho y en las que hemos podido realizarnos; y proyectar todas nuestras energías en cosas nuevas por venir; y entonces seguir creciendo todo el tiempo, ¡qué dicha sería derrocar a la dictadura de la soledad de esa manera, doctor! Si entonces las tareas del día se pudieran enfilar hacia un propósito de vida; si incluso pudieran replantearse esas tareas para que incluyan nuevos propósitos o desechen a los viejos; o si pudiéramos romper tan sólo con la ilusión de la separación o de la escasez del tiempo, ¿no sería esa entonces la salida? ¿No podríamos finalmente escaparnos de esta existencia?

Yo al menos leo sus palabras, cuando las circunstancias vuelven a pegarme la nariz a la tierra, y encuentro en ellas la fuerza, quizá no para levantarme contra la existencia inhóspita, pero al menos sí para seguir peleando contra ella; aunque sea de rodillas.

Con cariño y con tantas preguntas,

Raúl

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El texto del Doctor cuyo nombre no conozco:

Fue mi interlocutora por muchos años sobre la teoría de sistemas, la teoría del lenguaje, la teoría social y la filosofía, ella es alguien a quien respeto y admiro mucho, me enseñó grandes cosas cuando estuvimos juntos. Ella sabía que padecía de ansiedad y me enseñó a volver más sistemática entre otras muchas cosas la forma de materializar cada cosa que deseaba:

Un día estaba en crisis de ansiedad y con un TOC hasta las nubes y como siempre la caracterizaba ella serena y siempre tranquila me dice que tienes? Y contesto yo: pasa que estoy harto y hastiado de la rutina de hacer siempre lo mismo, y me dice pero qué quieres hacer? Y le digo no sé solo no lo tolero. Y me hizo una cuenta larguísima de todo lo que traía encima mi ropa, mis objetos, la universidad, mis estudios: dice: “sabes cuánto cuesta que tú salgas a la calle?” y me dio una cifra. Entonces me dice eso tú lo has logrado tú solo. Y sabes que lo que necesitas es materializar lo que quieres, anda explora qué es lo que desearías estar haciendo si no tuvieras que estar ahí donde ya “no te sientes bien” y piensa si no es acaso que estás creciendo.

Y me hizo también una larga lista de las cosas que ella sabe de mí y de lo que podría trabajar si no tuviera lo que tenía en ese momento. Y el resultado fue que no necesitaba estar donde no quisiera estar. Porque tendría como 20 profesiones y en todas me iría bien desde oficios hasta cosas que son emprendimientos simples. Y después pasaron unos días y unas semanas y me quede pensando en todo eso – es un extracto de lo que me dijo-

Y justo era su cumpleaños y no tenía nada que regalarle, algo que saliera de mis manos directamente. Le regale otra cosa. Pero ya para entonces estaba empezando a pintar y no quería que supiera. Y aprendí a componer música digital y no quería que supiera. Así que unos meses después de su cumpleaños le escribí un libro cuya portada es una pintura que hice, la primera de todas y el final del libro está musicalizado por algo que yo compuse. Ella tenía razón yo estaba creciendo.

Entonces a ella aunque ya no esté conmigo, ella es la que me enseñó esa riqueza de que uno es las muchas cosas que ha hecho y en las que pudo realizarse, a ella le debo el haber tenido ganas de estudiar arte y pintar, y lo mismo con la música. Me enseñó que el quehacer humano no tiene límites.

Y como gran interlocutora de algunos de mis temas favoritos, ella es una persona muy importante en mi vida, por estas razones y otras tantas. Y por estas conversaciones cuando estábamos juntos. Y su motivación siempre alegre de decir lo esencial y ser ella como es. A ella le dedique mi tesis de mi segundo doctorado. Porque le es debido.

Ella me hizo pensar y saber quien quería ser en una nueva etapa, ella hizo que todas las noches de los pasados 7 años revisara la política internacional y sus temas, y me motivó a ser quien soy en otra etapa, esta de hoy de un modo que nunca pensé que podría, ya a una edad difícil, cuando ya has logrado varias cosas, y me hizo saber que toda mi energía la podía proyectar en etapas nuevas con nuevas cosas por venir. Y cómo ella dijo un día con esto: “haz tu vida”

Espero que ella sea tan feliz como yo. Y que logre también todo lo que se proponga porque siempre me hará sentir orgulloso cada decisión tomada y cada paso en sus asuntos.

Y yo si voy por más cuando salga de todos estos procesos quizá me vuelva ceramista o alfarero, dentista, otra cosa. Yo suelo pasar por muchas cosas que me gustan y si ella sigue teniendo razón se sigue creciendo todo el tiempo.

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