A futuro

***Ensayo de una de mis últimas clases en el ITAM. Me gustó como quedó y por eso aquí lo comparto 😉 ***

La predicción más sencilla que puedo hacer es que en cinco años seguiré estudiando. No estoy seguro si esa predicción es así de sencilla cuando se trata de veinte años. En cinco, apenas me imagino poniendo distancia con el ITAM y la Ibero, en medio del siguiente grupo de estudios que embarque en la UNAM o en la UAM (o en ambas, si las cosas se dan). Pero en veinte, quizá lo más probable es que si continúo en el ambiente universitario sea como profesor. Me imagino entonces con suficiente conocimiento profundo de disciplinas diversas como para poder embarcar en verdaderos proyectos de pensamiento complejo y eso se combina bien con una posisión académica de tiempo parcial.

Económicamente, espero en cinco años seguir trabajando en los emprendimientos que he comenzado y en veinte ya tenerlos consolidados, para disfrutar la vida sin trabajar tanto. La creación hace año y medio de mi propio despacho con los abogados de mi familia quizá ha sido el inicio de una próxima racha de empresas. La predicción más clara es que el despacho me permitirá ser socio de algunos de los proyectos de nuestros clientes, sea invirtiendo mi tiempo o incluso mis propios recursos. Destacan en mi mente —al menos como posibilidades— un par de desarrollos inmobiliarios en el Bajío, una empresa de managment para influencers, un medio de comunicación digital, una importadora de productos chinos, una cadena de restaurantes con música en vivo y una manufacturera de bicicletas eléctricas mexicanas. Claramente no parece factible que me involucre en todas esas empresas, pero esos son las que hoy destacan en mi mente. Quizá la mejor predicción que puedo hacer al respecto es que no me imagino sólo dedicándome al Derecho, sino haciendo negocios a la par.

En lo personal, no creo que en cinco años haya un gigantezco cambio en mi vida, pero definitivamente espero en veinte tener mi propia familia. Sobre si esto es o no una predicción, lo más que puedo decir al respecto es que por pura inercia es posible que eso suceda. Cuando era adolescente estaba seguro que a mi edad viviría en Toronto, estaría casado y con hijos. Hoy me parece tan irreal esa expectativa. Vaya, ni siquiera ante toda la incertidumbre que vive el país puedo imaginarme viviendo fuera de él. Creo que mi vida seguirá, como ha sido en estos años, dividiéndose entre San Miguel de Allende y la Ciudad de México; ojalá con una increíble familia.

Sobre los logros, creo que los objetivos que tengo en mi mente son alcanzables al mediano y largo plazo, así que no considero disparatado predecir que llegaré a cumplirlos. El tema de los negocios y del despacho ya lo he medianamente explicado, pero otros objetivos más personales que espero alcanzar son el terminar de conformar una red ciudadana que reconstruya el tejido social y revitalice la participación ciudadana. Hace unos meses fundé Personas Buenas de México A.C., al parecer en estos días conseguí algo de presupuesto y si todo sale bien, la asociación está a punto de ponerse a trabajar con su propio encargado. Creo que en cinco años pudiera ser que dicha organización ya cuente con tracción suficiente como para poder llamarse un logro, no se diga en veinte. En un tema más espiritual, hace tres años comencé una serie de viajes espirituales fuera del país, así que espero sea una predicción correcta que en cinco años habré completado otros más, conectando conocimientos de mi religión (la budista) con algunas otras religiones antiguas del mundo. Definitivamente espero en cinco y veinte años haber encontrado tiempo en mi vida para avanzar espiritualmente, para andar en ese camino paralelo a todo lo demás.

Todas estas predicciones se sostienen en supuestos que fácilmente pudieran romperse. El supuesto más frágil es que en cinco y veinte años seguiré/seguiremos vivos. Pero si los supuestos se mantienen, creo que estas predicciones pudieran resultar correctas. Eso o cosas mejores, quizá.

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